#Libertades

@PPmerino

Periódicos que traen como principal en portales el rescate de 12 niños tailandeses y su entrenador, pero nunca pensaron que la desaparición de 43 estudiantes en Iguala mereciera esa misma visibilidad.


Crónica

El sello nutrimental en alimentos procesados es engañoso: INSP

El distintivo que portan algunos cereales, lácteos y otros productos no son aceptados bajo los criterios de la OPS/OMS, señala estudio del Instituto de Salud. De 2 mil 544 productos analizados, sólo 10 por ciento aprueba los lineamientos


@article19mex

Locutora de radio es detenida arbitrariamente por policías municipales en Guaymas, Sonora


@cepal_onu

@aliciabarcena resalta importancia de acceso a información, participación y justicia en asuntos ambientales para la promoción de sociedades sostenibles y resilientes, durante evento sobre #DemocraciaAmbiental en el #HLPF que se realiza en la sede de la @ONU_es. #AcuerdodeEscazú


@FundarMexico

El proyecto de instalación de una unidad para la explotación de oro y plata en Ixtacamaxtitlán, Puebla, es un ejemplo de cómo la Ley Minera viola derechos humanos (Vía Contralínea

Trasnacional Almaden Minerals “borra” indígenas para evadir consulta


SinEMbargo

Los pueblos se resistieron a los megaproyectos y vino el acoso. Y los asesinatos. Y la impunidad

En Puebla, el homicidio se instaló como patrón sistemático de persecución. Los asesinatos de Manuel Gaspar Rodríguez y Adrián Tihuilit –el 14 y 31 de mayo de este año, en Cuetzalan del Progreso y Zacapoaxtla, en la sierra nororiental– son el epílogo de una larga historia de agresiones en contra de activistas y defensores de derechos humanos. En 2012, Frumencio Solís Cruz y Antonio Esteban Cruz fueron asesinados en Cuetzalan. A partir de ahí, el crimen, avalado por una profunda impunidad, no se detuvo.

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