En la segunda mitad del siglo XIX, muchos creían que las mujeres no podían dedicarse a tareas intelectuales, ni siquiera de mediana complejidad. El cerebro femenino, afirmaban, no daba para tanto: nada de matemáticas ni filosofía ni ciencia. Concha Miramón aseguraba que la locura de Carlota venía de su empeño en querer abordar cuestiones de Estado y alta política. La tenacidad femenina demostró otra cosa

De cómo Matilde Montoya logró vencer todos los obstáculos y se convirtió en la primera médica mexicana | La Crónica de Hoy