Carlos Morales Gil dejó Petróleos Mexicanos después de 40 años para fungir como directivo de PetroBal, empresa de Alberto Baillères González, uno de los hombres más ricos de México.  Su caso, como el de muchos ex funcionarios públicos de alto nivel que migraron al sector privado, revive viejas dudas: ¿Hay conflicto de interés, corrupción, cohecho y/o tráfico de influencias?